ÁCIDO FÓLICO Y VITAMINAS LIPOSOLUBLES
El ácido fólico (o folato) es una
vitamina B (B9) que se encuentra principalmente en los vegetales verdes
oscuros, como el brócoli y la espinaca, en las legumbres, como los frijoles o
las arvejas, y en los cereales enriquecidos.
VITAMINAS LIPOSOLUBLES
La principal característica que define a las vitaminas liposolubles es que tienen capacidad para disolverse en la grasa. Es por ello que se almacenan en el tejido graso del cuerpo humano. Así, el intestino absorbe los nutrientes de forma sencilla.
Los
depósitos que más rápido se agotan de vitaminas liposolubles son los de la vitamina K.
Es por esta razón por la que la carencia de este nutriente se hace notar antes.
Es importante prestar atención al consumo de alimentos ricos en estas
vitaminas. Y es que, como se acumulan en el organismo y no se eliminan, un
consumo excesivo puede hacer que se alcancen niveles tóxicos. El cuerpo humano
muestra especial sensibilidad a la ingesta en exceso de vitaminas A y D.
Vitamina A
La vitamina A,
que también recibe el nombre de retinol, cumple un amplio abanico de funciones
muy importantes para que el organismo se mantenga en buen estado de salud. Una
de las más importantes es que participa en el crecimiento tanto de los huesos
como de las células.
Es precisamente este nutriente el encargado de cuidar la visión. Y es que la vitamina A genera una serie de pigmentos fundamentales para la retina. En el caso de mujeres embarazadas, es esencial mantener un consumo adecuado de este nutriente ya que favorece el desarrollo normal del embrión.
La
vitamina A se puede encontrar tanto en alimentos de origen animal como
vegetal. En el primer grupo, algunas de las principales fuentes alimenticias
son los lácteos y algunos pescados. En cuanto al segundo grupo, el nutriente se
encuentra en frutas y verduras como la zanahoria, la col, la lechuga, el
albaricoque y la calabaza.
Déficit
El déficit de
vitamina A es un trastorno relativamente grave ya que
puede afectar a la salud de la vista tanto en el corto como en el medio y largo
plazo. Con el paso del tiempo puede desarrollarse ceguera.
Además,
tanto los ojos como la piel se resecan y se dañan, de modo que la infecciones
son mucho más frecuentes.
Vitamina D
La vitamina D es
otro de los nutrientes clave para un buen estado de salud, tanto a nivel físico
como mental. Más allá de las diferentes fuentes alimenticias, el sol puede
suponer hasta más del 50% de la vitamina disponible en el organismo.
Sobre sus
funciones en el organismo, son muy amplias. La más importante de todas es que
tiene un papel activo tanto en la formación como en el mantenimiento de los
huesos. Además, participa en el crecimiento de las células,
especialmente en lo relacionado con el sistema nervioso central.
La vitamina D también colabora en la coagulación de la sangre. Una
función esencial para evitar determinadas enfermedades, como accidentes
cerebrovasculares o cardiovasculares.
Además,
potencia la absorción de otros nutrientes en el intestino, como el calcio y el
fósforo.
Fuentes
Las
fuentes más ricas de vitamina D son: lácteos, hígado, pescado, ostras y
cereales. Alimentos tanto de origen animal como vegetal.
Déficit
La deficiencia de
vitamina D es especialmente grave en niños. Y es que
provoca raquitismo en los más pequeños, lo cual da lugar a deformaciones en el sistema óseo y
debilidad muscular.
Hay varios
factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir carencia de este
nutriente. Son los ancianos y las personas que tienen obesidad las que deben
tener mayor cuidado.
Vitamina E
La vitamina E,
que también recibe el nombre de tocoferol, es conocida como la vitamina de la
fecundación. Y es que diversos estudios señalan que las ratas con déficit de
este nutriente han desarrollado diversos problemas en los testículos.
Se trata de uno de los nutrientes que el organismo menos absorbe a través del
intestino. Se calcula que del total de vitamina E que se ingiere a diario,
únicamente el 30% es absorbida.
En cuanto
a sus funciones, son muy diversas: tiene un papel activo en la formación de
glóbulos rojos, evita la formación de coágulos en el torrente
sanguíneo, evita el envejecimiento prematuro de la piel y las células, minimiza
el riesgo de degeneración muscular en la vejez y fortalece el sistema inmune.


Comentarios
Publicar un comentario